Este jueves 25 de junio se conmemora el Día Internacional de la Gente de Mar, una fecha instaurada en 2010 durante la Conferencia Diplomática de Manila, donde se adoptó la revisión del Convenio STCW para la formación y titulación de la gente de mar. La efeméride busca visibilizar la contribución de los marinos mercantes al comercio internacional, la economía mundial y la sociedad en su conjunto.
La campaña para 2026 gira en torno al lema “Carrying world trade. Carrying the risks” —“Transportando el comercio mundial. Cargando con los riesgos”—, y pone el foco en las duras condiciones, la presión y los peligros que enfrentan quienes navegan en zonas de alto riesgo y afectadas por conflictos. Se busca subrayar que, a pesar de las condiciones difíciles y peligrosas, la contribución vital de estos trabajadores permanece fuera del ojo público.
El transporte marítimo concentra más del 80% del volumen de bienes comercializados internacionalmente. Detrás de cada producto que llega a un puerto —desde alimentos y combustible hasta medicinas y bienes de consumo— hay una tripulación que pasó semanas o meses en alta mar, a menudo lejos de sus familias y con comunicación limitada. Sin ellos, las cadenas de suministro globales colapsarían en cuestión de días.
Los riesgos que enfrenta la gente de mar son múltiples y van en aumento. Durante los primeros seis meses de 2025 se registraron 90 ataques piratas en todo el mundo, lo que representa un incremento del 50% respecto al mismo periodo del año anterior. Este repunte revierte una tendencia a la baja que se había observado en años previos. Los ataques no solo ponen en peligro la vida de las tripulaciones, sino que también encarecen los fletes y alteran las rutas comerciales.
El conflicto reciente en Medio Oriente, derivado de las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, es un ejemplo de cómo la geopolítica impacta directamente a los marinos mercantes. Durante ese periodo, 46 buques fueron atacados y 14 marinos perdieron la vida. Demasiados navegantes atraviesan áreas afectadas por tensiones geopolíticas, enfrentando largos periodos en el mar, incertidumbre sobre la fecha de regreso a casa y comunicación limitada con sus familias.
El abandono de tripulaciones es otra de las problemáticas que aqueja al sector. Miles de marinos quedan varados en puertos extranjeros sin paga, sin provisiones y sin posibilidad de regresar a sus países de origen, mientras las navieras se desentienden de sus obligaciones. Se han documentado cientos de casos anuales de abandono, lo que ha impulsado exigencias para mejorar las condiciones laborales en la industria.
La salud mental de la gente de mar es otro aspecto crítico. El aislamiento prolongado, la falta de conectividad confiable, los turnos extenuantes y la exposición a situaciones de violencia generan altos niveles de estrés y depresión. Se han impulsado campañas para que armadores y gobiernos implementen políticas de bienestar y apoyo psicológico a bordo. A partir del 1 de enero de 2026, la formación obligatoria en prevención del acoso, incluido el acoso sexual, es un requisito en la capacitación marítima internacional.
La conmemoración de este 25 de junio incluye una campaña digital en redes sociales bajo el hashtag #DayoftheSeafarer. Se invita a marinos, empresas navieras, gobiernos, organizaciones no gubernamentales y público en general a compartir mensajes de reconocimiento y a visibilizar las condiciones en las que trabaja la gente de mar. El objetivo es que la fecha no pase desapercibida y que la sociedad tome conciencia de que detrás de cada producto importado o exportado hay personas reales, con familias y sueños, arriesgando su vida en el mar.
El Día de la Gente de Mar se celebra cada 25 de junio desde 2010, pero su relevancia no ha hecho más que crecer en un mundo cada vez más dependiente del comercio internacional. En un contexto de tensiones geopolíticas, cambio climático que afecta las rutas marítimas y presiones económicas sobre los fletes, reconocer el papel de los marinos mercantes no es un acto simbólico menor: es un recordatorio de que la globalización funciona gracias a ellos.